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sábado, 29 de marzo de 2014

Jazmín hermoso y florido: Iruya

Su iglesia, sus casitas

Vista desde el mirador hacia los techos y el río 

Sus callecitas

Sale el sol y caminamos hacia San Isidro

Cruzando el San Isidro

El pueblo, colgado de los cerros: linda de atrás

Iruya en enero: linda de adelante

Adiós pueblito de Iruya,
rincón de los manantiales,
jardín hermoso y florido.
Para el año he de volvei
si no me llevan los males,
jardín hermoso y florido.

Pajarito, sin tu nido
solo te queda el volido.
Pajarito, sin tu nido
solo te queda el volido.

El sol se para a mirarte,
la luna a darte tu esmalte, 
jardín hermoso y florido.
Así como lo has de ser
linda de atrás y de adelante,
jardín hermoso y florido.

El sol y la luna nacen 
para mirar tu destino,
jardín hermoso y florido.
Aunque mil años se pasen
yo no te echaré en el olvido,
jardín hermoso y florido.

Canción popular

martes, 17 de diciembre de 2013

El Valle de la Luna

Panorámica sobre el Valle Pintado

Y el Valle Pintado más cerquita

La Esfinge

El Cerro Morado custodiando el valle.. ¿tiene de verdad la forma de un indio acostado?

La Cancha de bochas

El Submarino

Visita a la luna... ¡a pleno sol!

El Hongo y las Barrancas Coloradas de telón

Perfil incólume

Paisaje lunar a través de la ventanilla

Dice una foto que saqué dentro del Centro de interpretación:

Se suma a la escasez de agua y alta insolación la importante amplitud térmica diaria y estacional. Durante el verano la temperatura fluctúa desde los 60ºC en el día llegando a 15ºC por la noche.
Existe una amplísima amplitud anual, pudiendo nevar durante el invierno y alcanzar por las noches temperaturas de -10ºC.

Y es verdad, me tocó sentir en carne propia el calor de la tierra sanjuanina: el guía informó que estaba haciendo algo así como 54ºC mientras deambulábamos bajo el sol... hasta la cámara de fotos sentía el golpe caliente de la arena pero todo eso fue nada comparado con el asombro de conocer uno de los lugares más hermosos de la Argentina y que tan poco se promociona: el Parque Provincial Ischigualasto, lugar de paleontología por excelencia, se distingue a través de la diferentes capas y colores de la tierra qué tan viejo es este mundo. Tan viejo que quizás haya festejado algo así como unos 200 millones de años...
Las geoformas dominan el paisaje, adoptando formas caprichosas imposibles de tallar: El hongo, el submarino, la cancha de bochas, esas pelotitas formadas por el correr del viento que arrastra la arenisca y  la moldea en forma esferoidal.
Arde el sol que lastima los ojos y se funde sobre las cabezas de todos los que nos atrevemos a desafiar su calor pero al paso de las horas, cuando ya va llegando la tarde, sus rayos incandescentes se suavizan iluminando la gloria colorada de los cerros que bordean el parque: las Barrancas Coloradas forman un telón rojo que cierra una tarde perfecta cuando tuve la suerte de visitar tan magnífico lugar. El Valle de la Luna, paraje desértico, la postal sanjuanina por excelencia, el antiguo paso de chasquis y carretas y gauchos que desafiaban al clima cruzando por sus arenas esperanzados de vencer a la muerte con cada metro recorrido bajo ese sol impiadoso.
Bello paisaje. Para soñar con un viaje a la luna a plena luz del día.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Rutas argentinas... San Juan

El parador camino a San Agustín del Valle Fértil

Típica vegetación sanjuanina

Parada bajo el sol

Amanece en la ruta...

Son como postales que se te pegan al alma y no se van a ir jamás de la memoria: la ruta desde San Juan capital hacia Agustín del Valle Fértil te lleva por paisajes verdes de viñas y sierras lejanas envueltas en nubes y pequeños salares al lado del camino. De repente, bajo los rayos del sol y el calor que te envuelve y te asfixia, una parada en algún lugar perdido cuyano.  Una ojeada a escondidas al interior del boliche-parador, arbustos desparramados por donde pueden crecer en medio del desierto, un viejo que se baja del micro y enfila para el baño y siempre protagonista el sol, un poco más bueno, recién despertándose sobre los salares entre San Juan y Mendoza.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Zamponias y quenas sonando: Tilcara




Entrando por una de las callecitas tilcareñas, subimos la quebrada para llegar a la cascada en la Garganta del diablo: sí, por supuesto que aquí también el diablo tiene su historia pero todavía no la conozco, aunque quién sabe si pronto no estaré compartiendo su historia en Carnaval...
Tremendamente difícil fue para mí cada paso que di en la quebrada, con César arrastrándome centímetro a centímetro (y no exagero) porque todo lo que yo quería en ese momento era quedarme y que el tiempo me encontrara allí, sentada sobre las piedras bajo el sol envuelta en el ulular del viento. Cada metro pedregoso me obligaba a agacharme y parar y respirar y entonces para ganar fuerzas aprovechaba a espiar sobre mi espalda y sorprenderme infinitamente con los cerros distantes encendidos como fuego con la luz del sol, el verde pálido de la puna alfombrando la quebrada con sus cardones añosos y sabios, las huellas incontables de tantos pies que pasaron antes de mí por esos caminos escondidos, la tierra y el aire unidos para dar vida a uno de los paisajes argentinos más hermosos... ¡Qué linda sos, Tilcara!

domingo, 20 de octubre de 2013

Fiesta de la quebrada: Uquía




Los españoles que llegaron a la zona del noroeste de nuestro país encontraron la región habitada por los omaguacas, que poblabban la Quebrada del Río Grande de Jujuy. Una leyenda propia cuenta que el nombre Humahuaca proviene de "Humahuacac", que sigifica "la cabeza que llora". ¿Por qué? Porque allí eran enterradas las cabezas de los personajes más importantes del lugar. La Quebrada de Humahuaca fue declarada Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2003. Uno de los pueblos asentados en la quebrada es Uquía, que pude distinguir solamente yendo por la ruta desde Purmamarca hacia Humahuaca. Los cerros uquienses son maravillosos, coloridos y misteriosos: el cerro Las Señoritas guarda la leyenda sobre el destino de unas mujeres incas que huyeron desde el Imperio hacia el sur resguardando un tesoro de oro codiciado por los españoles. Se cree que, asediadas por el camino real a la altura de Uquía, decidieron esconder su precioso cargamento en los cerros que se alzan dentrás del pueblo. Sacrificaron sus vidas por guardar el secreto de la ubicación exacta del tesoro que desde entonces está enterrado en algún lugar de la quebrada. En recuerdo de las vidas de esas valientes mujeres, una formación rocosa de color blanco se formó en el valle y en sus laderas blancas están talladas las figuras de las señoritas.