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sábado, 3 de enero de 2015

Mar del Plata

Una panorámica de la ciudad, vacía, esperando por los turistas

Paseo de la Rambla detrás del hotel Provincial y el Casino Central

Playa Varese bajo las nubes

Un lobo marino tomando sol artísticamente 

Punto panorámico desde el monumento a San Salvador y escollera

El puerto
Aguas danzantes en la Plaza del Milenio
Hotel Provincial y paseo 

El faro
Olas y viento

¡Tanto tiempo sin ganas de escribir en este blog! Pero ahora, mágicamente, después de un viaje, estoy escribiendo y posteando nuevamente. Viaje a Mar del Plata, cortito pero hermoso. Viaje proyectado sin saber qué esperar... Y lo que vi me encantó. Desde la avenida Luro, en honor a uno de los mentores de la ciudad, pasando por la plaza San Martín y la peatonal, la avenida Peralta Ramos y la avenida Buenos Aires que flanquean la costa del mar, los edificios del Casino Central y el hotel Provincial, postales tradicionales que identifican a Mar del Plata, el paseo por la Rambla con sus adorables lobos marinos siempre en su pose, el puerto y sus olores, la reserva de lobos marinos en el puerto, el paseo hasta el punto panorámico del Cristo... Y yendo hacia el sur, el faro, al que no se puede acceder porque es un predio gubernamental cerrado al público, la gruta de la Virgen de Lourdes, el paseo por la avenida costanera... 
Todo bello.

sábado, 12 de abril de 2014

Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad

Las torres, de estilo moscovita

Fachada de la entrada principal

Ventanas

El techo del vestíbulo a la entrada, un cielo azul tachonado de estrellas




La primera visita de César cuando nos conocimos fue en febrero del 2009 y la primera salida que hicimos juntos ese domingo fue visitar San Telmo: tomamos el 4 derechito para el Bajo, recuerdo que era un día hermoso, de sol y calor, bien veraniego. El primer lugar que visitamos por afuera y un poquito colados por adentro fue la Iglesia Ortodoxa Rusa en la calle Brasil 315. Entramos algo miedosos porque desconocíamos qué estaba pasando ahí, si había misa, si no, si podíamos entrar, si estaba cerrado. Mientras estábamos en el vestíbulo admirando el techo, las paredes pintadas, los pisos, apareció el Monseñor vestido de negro de la cabeza a los pies y nos invitó, sin palabras, sólo con gestos de cara y manos, a salir tranquilamente. Cerraron las puertas detrás nuestro, amables, serios, silenciosos. ¡Qué impresión!

Hoy podemos decir: ¡Venid y ved la Iglesia, que desde los primeros siglos del cristianismo ha conservado el dogma en toda su integridad!
Historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Argentina: www.iglesiarusa.org.ar

miércoles, 8 de enero de 2014

El color explota en Caminito

Cesar y el puente 

El Diego 

Conventillos convertidos en atelliers

Explosión de colores 

La esquina de Caminito

Caminito

Museo al aire libre

Atelliers 


La argentinidad 

La Boca

El otro 10


Caminito tendrá algo más de una cuadra de largo pero convoca la mayor cantidad de turistas que jamás vi en toda Buenos Aires.
Junto con la primera cuadra de la calle Magallanes es un imán para recorrer los antiguos conventillos de los inmigrantes genoveses que llegaron a la ciudad en los últimos años del siglo XIX.
El dibujo de Caminito sigue el trayecto de un arroyo que antiguamente desbordaba hacia el río y siendo una calleja perdida, allá por la década de 1950 Benito Quinquela Martín tuvo la idea de darle vida a esa parte olvidada de la ciudad, trasladando allí sus caballetes y pinturas y poniendo en valor artístico el barrio portuario. La explosión de colores de La Boca llegó entonces de la mano del pintor, siguiendo el estilo tradicional del conventillo genovés recreado en la ciudad por los inmigrantes que desde hacía medio siglo estaban allí instalados.
Y el morador más conocido de La Boca es Diego Maradona en todas sus etapas: desde sus comienzos en Argentinos Juniors hasta su retiro como jugador en Boca y Newells. No hay lugar, ventana ni negocio que no reproduzca su estampa. En fotos, cuadros, regalitos, muñecos para abrazar y sacarse fotos, cuadros para hacer fotomontaje...
Asoma también la sonrisa de Gardel debajo de su eterno sombrero tanguero, su elegancia sin igual y su poesía. Muchos bailarines de tango se concentran en Caminito ofreciendo breves espectáculos a los turistas curiosos y prestos a dejarse fotografiar por unos pocos pesos. Cantores recuerdan sus canciones en las veredas de los bares, un poco desafinando tangos como Melodía de arrabal y Volver aunque cantados con religiosidad en honor al más grande cantor de nuestra tierra.
Los atelliers invitan a pasear y conocer sus obras, aunque no entramos al espacio de los Pintores sin manos que tiene su lugarcito en un conventillo colgado sobre Caminito, pudimos apreciar el trabajo de otros artistas que exponen pequeñas obras, desde fotografías típicas de tango hasta óleos coloridos que reproducen el espíritu del barrio a la perfección.
Visitar Caminito fue una grandísima sorpresa, tanto por su movimiento sin fin como por sus colores y su olor, sus habitantes que se dejan ver por los alrededores de las calles vecinas, su arte, su estilo único y su música, una mezcla de tango y folklore cantados desde las veredas y que invitan a los turistas a dejarse envolver por esa argentinidad anhelada aunque no sea más que para tomarse un café y descansar unos minutos.
La Boca, envidio sanamente tu espíritu alegre y tu arco iris de colores, el arte que vive en tu calle más famosa y tus aires de tradición porteña que no encuentro en ningún otro barrio.
Gracias por ser auténtica.




sábado, 21 de diciembre de 2013

Tour por la Casa Rosada II: lo que muestran sus muros

La Casa Rosada desde la Plaza de Mayo
En el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, retrato del Che

En el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, retrato de Salvador Allende

En el Salón de las Mujeres del Bicentenario, Mariquita Sánchez de Thompson, Juana Azurduy, Aimée Payne y Alicia M. de Justo

En el Salón de las Mujeres del Bicentenario, Tita Merello, Alfonsina Storni y Mercedes Sosa

"Martín Fierro" de Roberto Carpani

En la Galería de los Ídolos Populares Argentinos, Aníbal Troilo, Niní Marshall, Pappo y Les Luthiers.


La construcción de la Casa de Gobierno comenzó en 1873, cuando por decreto se ordenó construir el edificio de Correos y Telégrafos en la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen.
Pocos años después, el presidente Julio A. Roca decidió la construcción del definitivo Palacio de Gobierno en la esquina de Balcarce y Rivadavia, edificación similar al vecino Palacio de Correos. Ambos edificios se unieron en 1886 mediante el pórtico que hoy constituye la entrada de la Casa Rosada que da hacia la Plaza de Mayo.
El arquitecto Francisco Tamburini diseñó el proyecto y dirigió las obras que dieron a la Casa Rosada su definitiva estructura y ornamentación.

www.presidencia.gob.ar

sábado, 30 de noviembre de 2013

Tour a la Casa Rosada I: por adentro y por afuera







Vista de la Plaza de Mayo, la Pirámide de Mayo y el Cabildo desde el "balcón" de Perón



Los Granaderos custodian la Casa Rosada
El solar donde está emplazada la Casa Rosada fue, durante toda la historia de Buenos Aires, la sede de las distintas y sucesivas autoridades que gobernaron el país. A poco de fundada la ciudad en 1580, Juan de Garay mandó cavar una zanja y terraplenes formados con las distintas tierras extraídas de ella, encerrando dentro el origen de lo que más tarde se llamó "Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria" o "Castillo de San Miguel". Posteriormente, en 1595, el gobernador Fernando de Zárate mandó levantar una amurallada construcción de 120 metros de lado, con foso y puente levadizo, que se alzó en la manzana ceñida por las actuales calles Rivadavia, Balcarce e Hipólito Yrigoyen y la Avenida Paseo Colón sobre las barrancas que entonces daban al río. Finalmente, a principios del siglo XVIII se construyó un sólido fuerte, íntegramente hecho de ladrillos, cuyas murallas y bastiones perduraron hasta su demolición, un siglo y medio después. Ya en el período de la Independencia, la casa que había sido residencia de gobernadores y virreyes españoles albergó, con muy pocas reformas, a las autoridades de los sucesivos gobiernos patrios: las Juntas, los Triunviratos, los Directores Supremos, los Gobernadores de Buenos Aires y el primer Presidente de la Argentina, Bernardino Rivadavia.
Abandonada y parcialmente demolida, volvió a tener protagonismo como sede del gobierno político a partir de 1862, cuando Mitre se instaló con sus ministros, remozando la antigua residencia oficial del fuerte. Su sucesor, Sarmiento, decidió embellecer la morada del Poder Ejecutivo Nacional, dotándola de jardines y pintando las fachadas de color rosado con el que, posteriormente, se siguió caracterizando.




sábado, 9 de noviembre de 2013

El Parque Rivadavia, el corazón de Caballito

Puestos de libros
Perfil del monumento a Bolívar

Lago y fuente

A unas tres cuadras de mi casa está en Parque Rivadavia, el pulmón vital del barrio de Caballito. Son pocas manzanas que guardan muchas maravillas: muros intervenidos, paseos, caminos arbolados, puestos de libro, jugadores de ajedrez, discos, usados, películas, feria a cielo abierto, areneros, niños, perros por todos lados, gente que pasea y disfruta especialmente los fines de semana, murga, estatuas majestuosas y monumentos, árboles añosos, laguito...
Se inauguró en 1928 sobre los terrenos que pertenecieron a la familia Lezica. De esa época sobreviven la noria y el precioso ombú sobre la Av. Rivadavia frente a la Iglesia de la Virgen de Caacupé.
La quinta conoció tiempos de esplendores y lujos porteños desde 1870 y en los años de la fiebre amarilla se convirtió en el refugio de los Lezica y sus invitados. Cuando falleció Ambrosio Lezica hacia 1880 la familia sufrió una debacle económica que los llevó a perder su fortuna. Así, el predio fue abandonado y a principios del siglo XX solo vivían allí gente de la calle y "fantasmas".
En los años de presidencia de Alvear se confiscaron las tierras para el municipio. Los descendientes de Lezica se avinieron a la expropiación aunque solicitaron que se mantuviera el nombre original para el espacio verde. Sin embargo y luego de la intervención del reconocido paisajista Carlos Thays el lugar comenzó a llamarse Parque Rivadavia.


La noria

Puente sobre el lago

Árboles frondosos en primavera y verano

Despunta el ejercicio del ajedrez en las mesas frente a los puestos

Y hoy en día es uno de los espacios verdes más lindos e interesantes de Buenos Aires: soy un ratón de biblioteca y si pudiera me pasaría horas y horas y horas perdida entre los puestos de libros.. ¡hay tantos universos escondidos en tan pocos metros!

sábado, 19 de octubre de 2013

Los grandes escritores argentinos

En un puesto de diarios y revistas frente a la Plaza de Mayo en la intersección de Hipólito Yrigoyen y Bolívar encontré este hermoso homenaje a los mejores escritores argentinos: Jorge Luis Borges (1899-1986); Rodolfo Walsh (1927-1977); Julio Cortázar (1914-1984); Ernesto Sábato (1911-2011) y Roberto Arlt (1900-1942). A todos ellos, en más o en menos, los he leído, de todos guardo algún recuerdo, algún momento. Sobre Borges, realicé un curso interesante en el Centro Cultural Rojas que me abrió a la posibilidad de entrar en algunos de los entreveros de sus cuentos: precisos de palabras, impecables de ideas, queribles en sus retratos, todos perfectos. Para mí, el mejor escritor argentino de todos los tiempos. Rodolfo Walsh fue el objeto de mi tesina fallida pero ganada en conocimientos tanto de parte de su obra como de su historia personal: me inicié entonces con "Operación Masacre" aunque ahora recuerdo que en algún momento antes lo había encontrado en un librito de editorial Alianza que traía su "Un oscuro día de justicia"; así fue mi primer contacto con él. Hay mucho, muchísimo de Borges en él, a quien en principio adoraba como se adora a un maestro y luego, por elecciones políticas e ideológicas de ambos, Walsh lo fue dejando a Borges aunque no del todo. Fue, en cierto sentido, el creador del género de la no-ficción que fue mucho más conocido y practicado y apropiado en Estados Unidos (New Journalism) a partir de las obras de Truman Capote y Tom Wolfe. Pero el argentinísimo Rodolfo se adelantó a su época escribiendo "Operación..." unos cuantos años antes que ellos y creando así la no-ficción. Creo que actualmente, por más Majul y otros periodistas-escritores que haya dando vueltas por aquí, no pueden igualarse a la huella de Walsh que se encuentra indeleble y visible en cada una de sus palabras. Imposible igualarlo. Julio Cortázar no es argentino, de hecho nació en Bruselas pero vino a vivir a la Argentina y por lo tanto lo creemos tan nuestro como cualquiera de nosotros. Leí muchas cosas de él, cuentos y novelas. La primera parte de "Rayuela" me pegó de lleno a través de la Maga, ¿qué mujer en algún momento de su vida no se identificó con ella? Justamente, la primera vez que la leí, me sentía "la" Maga por ese amor incondicional y no correspondido a un sinvergüenza (era Cortázar mismo, vamos..) que la tenía cuando quería y la abandonaba cuando quería pero no la abandanoba del todo porque a su manera fría y extraña, amaba a la Maga y la necesitaba. Y también me divertí mucho con sus historias sobre los cronopios y los famas, (no hay caso, me siento más fama que cronopio en estos días, la verdad). Y me impresioné más con el cuento "La noche boca arriba" y ese fluir de la voz entre la vida y la muerte: ¿es el relato de un vivo o es la voz de un muerto? Más difícil me resultó llegar a "Axolotl", no quise entrar en ese análisis del "yo" desdoblado en pez y en observador externo... fue demasiado para mí. "Sobre héroes y tumbas" de Sábato fue uno de los libros que elegí a los 17 años para leer por mi cuenta, sin que me lo pidan en la escuela ni en ningún lado. Unos meses antes había estado muy enferma en el verano y había leído casi todas las obras de teatro de Shakespeare menos una, esa fue mi primera elección de lectura ese año. Luego me metí con la historia de Alejandra Vidal y entonces no entendía nada de lo que allí pasaba. Dejé el libro ahí tirado en la biblioteca, no me había llegado. Años después, cursando Lengua en el Lenguas Vivas, me tocó releer la novela y ahí sí descubrí de qué se trataba: Alejandra entró como un dragón dolido y oscuro a través de su historia personal y la acompañé en todo momento, desde su encuentro en el Parque Lezama con Pabblo hasta su muerte con su papá. He ido al Parque buscando la estatua donde se encontraron por primera vez Alejandra y Pablo. Creo que la encontré, tengo que buscar esa foto y publicarla. Y Roberto Arlt fue una buena compañía en mis vacaciones de verano en Mendoza a orillas del Atuel, recuerdo que leí "Los siete locos" y "El jueguete rabioso". Aunque más me gustan sus "Aguafuertes porteñas": esos microrrelatos que me identifican de la cabeza a los pies con el ser porteño que relata Arlt aunque hayan pasado décadas de esos retratos a estos tiempos. A todos ellos, grandes escritores, los he querido y los seguiré queriendo por lo que me han acompañado en la vida, lo que me brindaron a través de un libro y lo que me enseñaron con sus ideas y sus vidas. A todos ellos los seguiré encontrando en noches antes de dormir. Y en viajes en micro a Rosario ida y vuelta. Y en vacaciones para distender la cabeza de lo que pasa todos los días. Y me llevarán a creerme igual que la Maga, a ponerme del lado de Emma Zunz, a entender la locura de Alejandra Vidal y disfrutar el "elogio del fiacún" o las instrucciones para subir una escalera... y a lamentar la pérdida de un Walsh.

domingo, 13 de octubre de 2013

Monserrat en el casco histórico de Buenos Aires



La Astronomía
 
La Geografía

La Industria

La Navegación

La plazoleta San Francisco en el barrio de Monserrat está enfrente de la Basílica de San Francisco en la esquina de las calles Alsina y Defensa. Se trata de cuatro estatuas majestuosas de mármol blanco vandalizadas hasta lo imposible pero que conservan toda su dignidad y hermosura listas para ser descubiertas por el ojo curioso del visitante del casco histórico de Buenos Aires. Las cuatro obras alegóricas talladas por el artista Joseph Dubordieu formaron parte de una serie de estatuas erigidas para el Banco Provincia hacia mediados del siglo XIX. Años más tade y debido al peligro que suscitaban las esculturas emplazadas en el edificio del banco (alrededor de 16) se decidió bajarlas y colocarlas en la base de la Pirámide de Mayo, también tallada por el mismo artista francés. Estuvieron muchos años guardadas en depósito luego de que la Pirámide fuera colocada en el centro de la Plaza de Mayo y en los años 70 fueron colocadas en su actual lugar. Observar el vandalismo que vienen sufriendo hace años me hace preguntar si es verdad lo que canta León en su canción "Ay, ay, ay, que se va la vida más la cultura se queda aquí". ¿Se queda aquí la cultura? Ay, ay, ay.